sábado, 8 de mayo de 2010

Francois Boucher

Francois Boucher (1703-1770)

Pintor francés, famoso por sus escenas pastoriles y mitológicas, claros ejemplos de la alegría y sensualidad del rococó.

A persar del evidente influjo de Watteau y Sebastiano Ricci, antes de su primera obra fechada con certeza (Venus pidiendo a Vulcano las armas para Eneas, 1732, Louvre, París) ya se había forjado un lenguaje pictórico inconfundiblemente personal, tanto por los temas representados como por la técnica, libre, suelta y basada en una platea muy madura de colores claros.

Boucher obtubo el Premio de Roma, donde estudió desde 1727 hasta 1731. En 1734 ingresó en la academia de Bellas Artes. Realizó cartones para la fábrica de tapices de Beauvais y en 1755 fue nombrado director de la fábrica de tapices de los Gobelinos. En 1765 el rey le nombró primer pinto de la corte, director de la Real Academia de Bellas Artes y diseñador de la Real Fábrica de Porcelana. Su éxito se vio incrementado por el mecenazgo de la marquesa de Pompadour, favorita de Luis XV, de quien pintó varios retratos.

Entre sus numerosas obras destacan las pinturas de El triunfo de Venus (1740, Museo de Estocolmo) y Diana en el Baño (1742). Desnudo en reposo (1752, Alte Pinakothek, Munich), así como la serie de tapices Los amores de los dioses (1744).

El estilo fácil y sentimental de Boucher fue muy imitado pero al ponerse de moda el estilo neoclásico, perdió el favor del público. Murió el 30 de Mayo de 1770 en París.


Francois Boucher, La toillette, 1742, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.



PINTURA

Los pintores del Rococó, son esencialmente los intérpretes de una realidad humana, que poseyeron como nadie el amor a la vida y la posibilidad de expresarlo. Se les critica porque plasmaban clara y francamente su intención de gozar y de disfrutar. Preocupados por el gusto y la elegancia. "El rococó es una respuesta natural a un nuevo de vida aristocrático basado en el refinamiento y la levedad de los sentidos, y en el amor a las frivolidades, los juegos y los pasatiempos galantes". (Tarabra, 2006)

Jean-Honoré Fragonard, La rosca, 1765-1772, Alte Pinakothek, Munich.

Por primera vez en la historia del arte, la pintura no estará al servicio ni del Estado ni de la religión, reconociéndose también por primera vez su naturaleza social: “Las artes se realizan para todas las personas de buen gusto y de inteligencia”, palabras de Charles Coypel, Director de la Academia Francesa y Primer Pintor del rey Luis XV.

Francois Boucher, Retrato de la marquesa de Pompadour, 1756, Alte Pinakothek, Munich.

Los pintores de la época tuvieron una gran dificultad en hacerse conocer, debido a que desde 1704 y hasta 1737 que se reabrirían, los salones se mantuvieron cerrados. Lograron hacerse de una amplia clientela, conformada por aristócratas y burgueses enriquecidos, que lograron hacerse de una gran colección de arte. Surge una nueva figura, la del marchante o intermediario entre el artista y su cliente.

Maurice-Quentin de La Tour, Retrato de María Lescczynksa, Louvre, París.

La disminución de encargos de la Corona, sobre todo en Francia, acarrea una gran crisis sobre la pintura oficial ó pintura de historia; pero asimismo logra dar cierta libertad a los artistas para pintar sobre otros temas. “El pintor se siente liberado de los grandes temas y se dedica a realizar encantadoras decoraciones para los interiores de los hotels y de las residencias rococó”. (Viñamata, 1987) Con una marcada inclinación a pintar temas íntimos.

Los valores defendidos por Luis XIV para conferir sacralidad y nobleza absoluta a su reinado habían sido el honor y la gloria. El nuevo siglo pedía relajación, distracción y entrega a los sentidos y placeres. El nuevo protagonista es el amor, en su faceta más lúdica e intrigante, por lo general el idilio entre damas y pastores.

Reflejan la vida idílica del Antiguo Régimen a la vez que expresan una sutil crítica social a este mundo de ensueño, solamente disfrutado por unos cuantos elegidos. El tamaño de los lienzos se ve reducido. Así como los temas, en los que no se busca la majestuosidad sino temas menores. Tales como la naturaleza muerta, el paisaje sin personajes, las vistas. Tomando en cuenta el sentimiento de amor y de acercamiento a la naturaleza característico de todo el siglo.(Viñamata, 1987)

George Romney, Lady Hamilton como Circe, h. 1782, Tate Gallery, Londres.

El retrato será el género dominante debido a su difusión entre la burguesía, que quieren poseer todo lo que antes era privilegio de los aristócratas, “quieren contemplarse en la vida y legar sus rasgos a sus hijos”. (Viñamata, 1987) Son de carácter íntimo, se busca la naturalidad en las poses, en la ropa y ocupaciones, en un intento de dar la impresión de que los modelos han sido sorprendidos realizando alguna actividad diaria.
La técnica que se emplea seguirá siendo el lienzo. Incluso al pintar sobre la pared.

ARQUITECTURA


Francois de Cuvilliés, salón de los espejos, 1734-1739, Amalienburg, Munich

El concepto clave para el análisis y la comprensión de la arquitectura rococó es el concepto de intimidad. El Rococó sigue un proceso inverso de formación, de dentro hacia fuera; de ahí el que haya sido en muchos casos muy mal enjuiciado y muchos tratadistas no hayan dejado de considerarlo más que como un simple estilo decorativo. La inspiración vendrá de todo lo que es natural y verdadero. El origen de todo arte está en la naturaleza, y las líneas y las formas orgánicas, libres, vivas, fluidas, se convierten en las formas a imitar. Las reglas y las leyes prefijadas ceden paso a la libertad, la arbitrariedad, el capricho. Las conchas, las flores, las rocas, las algas, el agua, todo lo que fluye, todo lo que se mueve, serán los elementos característicos del nuevo estilo. (Viñamata,1987)

Germain Boffrand y Charles-Joseph Natoire, sala de la Princesa, 1735, Hotel de Soubise, París.

El Rococó es un estilo hecho a la medida del individuo y se diseñan viviendas para hombres, para seres humanos y no para dioses y semidioses. A lo grandilocuente y desmesurado se prefieren unas proporciones más pequeñas, accesibles y agradables. Se implementa la palabra convivir, se piensan más los espacios para su uso. Se decoran según su función.

En el rococó se utilizan todos los medios al servicio de la alegría, la gracia y la fantasía. Por eso su forma más completa es el interiorismo, caracterizado por los materiales y colores preciosos y por las formas desusadas que adoptan los espejos, los estucos y las maderas, creando sinfonías unitarias de gran personalidad. Cada ambiente se plantea como un mundo autónomo en el que el decorador, puede dar rienda suelta a su creatividad sin tener que pensar en el conjunto del edificio. (Tarabra, 2006)

Dominikus Zimmermann, interior de la iglesia de Wies, detalles, cerca de Steingaden.

Las residencias urbanas, los “hôtels” o mansiones en la ciudad, cuyos interiores diseñados a la moda rococó, ofrecen un variado mundo de comodidad, lujo y fantasía. Características de esta época son también “las folies”, pequeñas casas alejadas del centro de la ciudad, las “bergeries” en medio del campo, o las pequeñas “bagatelles”, “ermitages” y “casinos”; toda una serie de edificaciones construidas sin otro objeto que el de proporcionar placer, para hombres que pensaban que el placer era algo importante, por lo que valía la pena esforzarse.

Cosmas Damian y Egid Quirin Asa, Asunción de María, 1723, iglesia conventual agustina, Rhor.

El “hôtel” aparece con una división de la planta en unidades relativamente pequeñas, hace que surjan multitud de ámbitos especializados, de distinto tamaño según su función: cámara, antecámara, salón, comedor, guardarropa etc. (Viñamata, 1987). Se construyen con una distribución uniforme: planta baja para salones y planta alta para dormitorios. El fundamento de esta división es la búsqueda de la intimidad (Pinilla, 2000).


CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES:

-Los estilos afines son el gótico y el arte del Asia Oriental.

-La forma dominante era la circular.

-Se intenta conseguir un mundo de ostentación y Hedonismo.

-Los interiores cuentan con un elemento nuevo, el color. Empezando por el blanco, siguiendo por toda una gama de colores tenues y difuminados, el verde agua, el azul claro, el lila pálido, el gris y el rosa. Puede decirse que la paleta rococó es la de los matices del agua, intentando siempre conseguir una cualidad de transparencia.

MODA

Ya que la cultura responsable del Rococó se caracterizaba por la búsqueda del placer personal, ese placer naturalmente incluía la indumentaria, también esta fue elevada a la categoría de arte. Francia ya había sido líder reconocido de la moda durante el reinado de Luis XIV, el período rococó confirmó la reputación del país como líder de la moda en todo el mundo.

Peto, 1760, Suiza.


Para las mujeres, el espiritú esencial de la moda rococó residía en la elegancia, el refinamiento y la decoración, así como en elementos caprichosos y extravagantes, como coquetería. En contraposición a la solemnidad de la indumentaria del siglo XVII, el atuendo femenino del siglo XVIII era a la vez ornamentado y sofisticado. El traje masculino del siblo XVII había sido más extravagante y vistoso que el femenino, tomaron entonces las mujeres la iniciativa y adquirieron una elegancia espéndida.

Terno de hombre (casaca, chaleco y calzón), hacia 1760.
Terno de brocado de seda color malva con motivos de doble hoja; puños anchos doblados hacia atrás; chaleco con mangas de distinto tejido; chorrera y volantes de la manda de encaje aplicado de Bruselas con motivo floral.

Simpultáneamente, la gente también ambicionaba un estilo de vida cómodo que le permitiera pasar horas de ocio en acogedores salones, rodeada por sus cachivaches y sus muebles favoritos. Para satisfacer estas necesidades cotidianas, surgió un estilo de vestir relativamente más relajado e informal.

Chaqueta (pet-en-l'air) y falda, década 1760.

Chaqueta con raso de seda con manga pagoda de doble volante y adorno del mismo tejido; corsé de damasco de seda adornado con tiras de hilo de seda; falda de raso de seda acolchado.


Vestido a la francesa, mediados de la década de 1760, Inglés.

Raso de seda rosa con adornos del mismo tejido; manga pagoda con triple volante; peto y falda a juego.


Un nuevo estilo surgido a principios del siglo XVIII fue el de la robe volante, o vestido volante, una derivación del négligé. La característica principal de este vestido era el corpiño, con grandes pliegues que fluían desde los hombro hasta el suelo sobre una falda redonda. Después del vestido volante, el otro atuendo femenino típico del rococó era el llamado vestido a la francesa, y este estilo persistió como traje de etiqueta para la corte hasta la época de la Revolución. Los elementos básicos del atuendo femenino fueron un vestido con falda y sobrefalda y un peto traingular que cubría el pequo y el estómagobajo la abertura frontal del vestido. Estas prendas se llevaban encima de un xorsé y un guardainfantes, que formaban la silueta. Éstos fueron los componentes básicos, que sólo variaron en sus detalles decorativos, década tras década, hasta la Revolución Francesa.

Vestido a la francesa, hacia 1770, Francia.
En la década de 1770, la moda femenina de la corte se caracterizaba por una enorme falda ahuecada lateralmente por un guardainfante, y un alto peinado. Esta moda expresaba la cumbre de la belleza del artificio; vestidos tratados como construcciones arquitectónicas.

Vestido a la francesa, hacia 1765, Francia.
Seda chiné de Lyon azul celeste con motivos florales y orlas; ribete del mismo tejido; puños con doble volante, peto y falda a juego.


La indumentaria del Rococó es distintiva por su fantasía, asimetría, sus finos detalles y su ligereza; su vistosa belleza estaba acentuada por el uso de sus tejidos. Los más comunes en la ropa de mujer y de hombre eran las telas de satén, atlas, brocados y encajes, normalmente en tonos pastel. Los extravagantes tejidos d seda producidos en Lyon resultaban esenciales para la moda rococó. A partir del siglo XVII el gobierno francés apoyó la diversificación de la produccioón de tejidos de seda en Lyon mediante el desarrollo de nuevos mecanismos para telares, así como nueva tecnología para el tinte. Sustituyendo los productos de seda italianos que habían dominado el mercado en el siglo anterior.

Francois Boucher, Madame de Pompadour, 1759, Wallace, Londres.

Madame Pompadour, lleva un vestido a la francesa, con la abertura frontal del mismo sobre un corpiño. Bajo la sobrefalda se puede observar la falda y un peto triangular. El peto está adornado en forma escalonada con cintas, lo que acentúa la forma del busto, que queda levantado y moldeado por el corsé. Encaje adorna los puños del vestido, éste enriquecido por volantes, encaje, cintas, y flores artificiales, tiene de cierta forma una ornamentación excesiva y representa el espiritú más sofisticado y delicado del rococó.

Instituto de la Indumentaria de Kioto, MODA Desde el siglo XVIII al siglo XX, Taschen, Italia.

HISTORIA DE MÉXICO

Los primeros años del siglo XVIII transcurrieron en la Nueva España dentro de un ambiente impregnado por las estrategias de reacomodo y los tanteos en el proceso de transición de una administración política a otra. En el desarrollo de ese proceso se pueden distinguir tres etapas: la primera constituye un periodo de crisis iniciado con los disturbios sociopolíticos de 1692, que parecen llegar a una solución al confirmarse Felipe V en el trono.


Durante los 12 años inmediatamente posteriores a la muerte de Carlos II, se mantuvo el estado de incertidumbre, en virtud de la guerra de sucesión que se libraba en Europa, pues, cualquiera que fuera su resultado, el hecho es que al extinguirse la casa reinante, el trono español habría de quedar en manos de un extranjero. Así cuando porfin se confirmó el reinado de Felipe de Anjou, la dinastía borbónica heredó una España arruinada y un sistema colonial que, al mismo tiempo que ofrecía una inmensa riqueza potencial, constituía un peso para la Corona, y estaba en riesgo de perderse a causa de la profunda división de los grupos en el poder.


La segunda etapa, de 1713 a 1737, corresponde a un periodo de estabilidad y confianza en el gobierno virreinal, aunque no exenta de problemas internos. Un periodo dinámico, de estabilidad política, sobre todo bajo la administración de Juan de Acuña, marqués de Casafuerte, cuyo gobierno duro 12 años consecutivos, logrando restablecer la confianza en el régimen y calmar en parte los ánimos de los grupos antagónicos, aunque no dejo de haber tensiones. La presión contra los indígenas provocó una rebelión espectacular, en actualmente el estado de Chiapas, y esto desencadenó una serie de levantamientos en diferentes regiones.


La tercera entre 1737 y 1746 se inicia con una gran epidemia que duró tres años, dando lugar a las subsecuentes crisis demográficas y económicas. La peste terminó en 1740 dejando como saldo alrededor de un millón de pérdidas humanas; impulsando a idear nuevos mecanismos para evitar futuras crisis. Fernando VI asciende al trono, durante cuyo reinado España vivió una era de paz y prosperidad, que permitió el resurgimiento del poder naval y mercantil de la metrópoli; este periodo constituye el antecedente de la propuesta en marcha de las “Reformas borbónicas” puestas en práctica por Carlos III, quien llega al trono español en 1759.

Maria Antonieta

María Antonieta de Austria (1755-1793)
Reina consorte de Francia (1774-1792) por su matrimonio con el rey Luis XVI. Su impopularidad contribuyó a aumentar el descrédito de la monarquía en el periodo previo a la Revolución Francesa.


Nació en Viena el 2 de noviembre de 1755 y era una de las hijas del emperador del Sacro Imperio, Francisco I y de la emperatriz María Teresa. El objetivo de su matrimonio (1770) con Luis, delfín (príncipe heredero) de Francia, era consolidar una alianza entre este país y la dinastía de los Habsburgo. María Antonieta y Luis XVI tuvieron una hija y dos hijos después de que el monarca fuera coronado en 1774. La reina, que no contaba con el favor de los franceses por ser extranjera, hizo aumentar su impopularidad por su lealtad a los intereses austriacos, la mala reputación de algunas de sus amistades y su extravagancia, a la que se achacaron los problemas financieros del gobierno. Su supuesta implicación en el llamado asunto del collar de diamantes —un escándalo relacionado con la compra fraudulenta de algunas joyas en 1785— resultó particularmente perjudicial para su imagen pública.

Cuando estalló la Revolución en 1789, María Antonieta apoyó al sector intransigente de la corte que se negaba a llegar a un acuerdo con los revolucionarios moderados y pidió ayuda a su hermano, Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio. Los reyes intentaron huir de París con el único de sus hijos que seguía con vida en 1791, pero fueron capturados y hechos prisioneros. La monarquía fue derrocada en 1792 y, tras la ejecución de Luis XVI, María Antonieta fue separada de su hijo y enviada ante el Tribunal Revolucionario al año siguiente, que la acusó de traición y la condenó a muerte. Fue guillotinada el 16 de octubre de 1793 en París.

"María Antonieta de Austria." Microsoft® Encarta® 2006 [CD]. Microsoft Corporation, 2005.

viernes, 7 de mayo de 2010

Madame Pompadour

Jeanne Antoinette Poisson, marquesa de Pompadour (1721-1764)

Francois Boucher, Retrato de la marquesa de Pompadour, 1756, Alte Pinakothek, Munich.

Amante de Luis XV, rey de Francia, también conocida por su patrocinio del arte y la literatura, en especial de los ilustrados. Nacida en París el 29 de diciembre de 1721. En 1745 atrajo la atención del monarca, quien la instaló en el palacio de Versalles. Poco después le concedió el título de marquesa de Pompadour, señorío comprado para ella por el Rey. Tuvo gran influencia sobre Luis XV y durante casi veinte años intervino en la mayoría de los asuntos importantes del Estado. Actuó como intermediaria entre los ministros y Luis XV. En gran parte, a través de la influencia de la marquesa de Pompadour, se llegó a un acuerdo diplomático por el que, en la guerra de los Siete Años, Francia luchó aliada a su tradicional enemigo, Austria. La Marquesa hizo y deshizo ministerios, y el Duque de Choiseul, debió su influencia política al apoyo de ésta. La marquesa de Pompadour hizo confinar en la Bastilla, y en otras prisiones, a muchas personas que cuestionaron su derecho a percibir del Tesoro las cantidades con que Luis XV la obsequiaba. Murió el 15 de abril de 1764 en Versalles.


"Jeanne Antoinette Poisson, marquesa de Pompadour." Microsoft® Encarta® 2006 [CD]. Microsoft Corporation, 2005.